Las úlceras por presión (también llamadas escaras) aparecen cuando una zona de piel soporta presión continuada durante demasiado tiempo, cortando el riego sanguíneo local. La medida más eficaz para prevenirlas es cambiar de postura a la persona cada 2-3 horas. Son, en la gran mayoría de los casos, evitables con los cuidados adecuados.

Qué son y por qué aparecen

Cuando una persona pasa mucho tiempo en la misma posición —en la cama o en una silla—, el peso del cuerpo comprime la piel contra el colchón o el asiento en puntos concretos: sacro, talones, caderas, codos y omóplatos son las zonas más frecuentes. Sin riego sanguíneo suficiente, el tejido se daña y, si la presión continúa, la piel puede llegar a abrirse.

Cambios posturales: la medida más eficaz

  • Cambia la posición de la persona cada 2-3 horas, incluso por la noche.
  • Alterna entre decúbito lateral izquierdo, derecho y boca arriba, evitando apoyar directamente sobre una zona ya enrojecida.
  • Usa cojines o almohadas para aliviar la presión en talones y prominencias óseas — los talones deben quedar "flotando", sin tocar el colchón.
  • Si la persona pasa tiempo sentada, redistribuye el peso o cambia de postura cada hora.

Cuidado de la piel y la humedad

La piel húmeda (por sudor, orina o falta de secado) se daña con mucha más facilidad. Mantén la piel limpia y bien seca, usa cremas hidratantes sin masajear directamente sobre prominencias óseas, y revisa a diario las zonas de mayor riesgo buscando enrojecimiento que no desaparece al retirar la presión — esa es la primera señal de alarma.

Alimentación e hidratación

Una piel bien nutrida se regenera mejor y resiste más. Asegúrate de que la persona mantiene una ingesta adecuada de proteínas, y de que bebe suficiente agua a lo largo del día, salvo restricción médica indicada.

Señales de alarma

Consulta con una enfermera si aparece: enrojecimiento que no desaparece en 30 minutos tras retirar la presión, piel que se nota más caliente o más fría de lo normal en una zona, ampollas, o cualquier rotura de la piel, por pequeña que sea.

Una úlcera detectada en fase inicial se resuelve mucho más rápido que una ya formada. Si cuidas a un familiar encamado, una valoración periódica por parte de una enfermera puede marcar la diferencia entre prevenir y tratar.